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sábado, 11 de junio de 2011

QUE NADIE LLORE POR MÍ...


                         (De Internet) (Maeterlinck)


     "Que nadie de ustedes llore por mí,
     especialmente ustedes, con los que yo he sonreído.
     Ni bajen la cabeza con la absoluta pena,
     no estén de luto, como si el féretro indujera el olvido y
     ocultara todo lo que hemos hecho juntos.
     Lo que hemos vivido.


     Recuerden.


     No digan que he muerto, que esta es la muerte.
     Digan que he vivido, disfrutando cada aliento mortal.
     Hemos aprendido, trabajado y forjado.
     Hemos buscado lo que nuestras manos querían hacer.


     En la búsqueda para elevarnos a más nobles alturas.
     Mi vida fue bendita por haber vivido,
     mi muerte fue santificada por haber dado.
     La vida para mí fue un desafío. Por eso fui feliz al haber vivido.


     Aquellos que amamos no se van:
     caminan a nuestro lado todos los días.
     No son vistos, no son escuchados, pero siempre están cerca.
     Se les ama todavía, todavía se les echa de menos,
     todavía son tan queridos."


     En la hermosa obra de Maeterlinck, El pájaro azul, los niños Tyltyl y Mytil parten en busca del místico pájaro azul de la felicidad. Un hada les dice que en su camino llegarán a la Tierra de la memoria, dónde al girar el diamante mágico del sombrero de Tyltyl verán a todos sus seres queridos que han partido...sus abuelos, hermanos y hermanas. "¿Pero cómo los veremos si están muertos?", pregunta Tyltyl con asombro. A lo que el hada suavemente responde: "¿cómo pueden estar muertos cuando viven en vuestra memoria?".


     Este poder de la memoria para dar inmortalidad a los que amamos ha sido reconocido con gratitud por dolientes de todos los tiempos. La muerte no nos puede robar nuestro pasado. Los días y años que compartimos, las esperanzas y aventuras, los pequeños actos de amor, las alegrías y las tristezas, forman parte de la imborrable historia humana personal. La muerte no domina donde reina el recuerdo y la memoria.


     Hace muchos años un hombre sabio dijo que el que toca el alquitrán debe mancharse con él. Si esto es así, entonces también es verdad que aquel que toca lo cálido y luminoso debe llevar a su vida algo de la calidez y de la luz de su ser querido. Por ello, y a pesar del dolor de la partida, en cada corazón permanece para siempre algo que añadimos por haber tenido el privilegio de su compañía, siempre breve y, sin embargo, tan entrañable.


     Mari Carmen.


     
    

jueves, 7 de abril de 2011

LAS AUSENCIAS



   Autora: Zenaida Bacardí de Argamasilla - Libro: Ramillete de estrellas.




Las "ausencias" son como luces que se van apagando,
y no siempre nos acostumbramos a vivir en esa semioscuridad...
a movernos, a desenvolvernos, a seguir caminando en esa claridad disminuida, en esa penumbra.


No sé como se puso a depender el corazón,
que tiene tan ancha plenitud, de una vida 
tan corta, tan riesgosa, tan frágil.


Las heridas de ofensas pueden curarse...
pero las hondas, las que nos sacuden, permanecen.


Hay corazones a los que las heridas les sanan, más
fácilmente, y otros a los que nunca se les cierren...ni
con parches, ni pegamentos, ni componendas, ni puntadas...
¡NADA! Dejan a uno mansamente rebelde, impotentemente
conforme, obligadamente resignada...pero nada más.


El dolor al máximo, es una incurable dolencia.
Quizás la fe sirva de dique para impedir un desbordamiento,
pero no quita la sensibilidad para impedir las lágrimas,
ni el dolor a flor de piel, ni la opresión de desfallecer
en muchos momentos.


Con un esfuerzo sobrehumano sigues en pie,
pero en el fondo te sigues tambaleando.


Con un esfuerzo sobrehumano buscas el sol,
pero en el fondo no puedes atrapar la luz.


Con un esfuerzo sobrehumano quieres subir,
pero en el fondo hay un peso de dolor que te hunde.


No lo entiendes más que lo que pasa.


Y no lo supera más que el que se pone en manos de Dios.


     Mari Carmen.

viernes, 21 de enero de 2011

NO TODO ES DOLOR...


                            (Marta Bujó)


     "Siempre hay más, mucho más que dolor en un duelo.
     Hay por ejemplo cierto orgullo de llegar adonde nunca había estado.
     Donde nunca pensé que llegaría a estar.
     Hay en el acto de dejar atrás un poco de salir al encuentro.
     Hay oculto en cada adiós un silencioso bienvenido.
     Las despedidas son  más un tema de la vida que de la muerte.
     Porque en última instancia y desde el principio
     nuestra historia y la de todos
     es tan solo una mezcla extraña de finales y principios.


     Y lo sé porque otros que vivieron me contaron,
     porque otros que sufrieron primero crecieron después del dolor.
     Muertes que parieron nuevas vidas,
     pérdidas que condujeron a encuentros
     y ausencias presentes que llenaron vidas vacías
     librándolas del martirio de presencias ausentes.


     Es por eso que sé, que avanzo y que no estoy sola,
     que camino día y noche acompañada por muchos otros.
     Otros que dejaron su marca en el sendero
     y que encontraron solamente caminando
     el sentido verdadero del camino recorrido."


     Mari Carmen.

miércoles, 19 de enero de 2011

SIN ESPINAS...



    (Autor desconocido)


          APRENDÍ A VIVIR SIN ESPINAS


     "Aprendí a vivir a pesar de las espinas.


     ¿Qué cómo aprendí a vivir y cuándo aprendí a querer...? 
     ¿Qué cómo aprendí a sufrir...?
     ¿Cuándo?
     ¿Cómo...?


     No lo sé.


     Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas.
     A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio.


     Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones, con palabras calladas, con matices de mil sensaciones.


     Cuando un día, el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza. La pena y el llanto se marcharon, al sentir el amor y su grandeza.


    La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba, me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba.


    Comprendí el sentido de la vida, viviendo el amor y la desdicha, sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida.


    Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira, a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida.


    Es así, que aprendí a vivir.


    Por todo ello, aprende a vivir sin espinas.


    ¡No empieces el día de hoy con las espinas de ayer!


    El día de ayer y todos los días y años anteriores han pasado ya, están enterrados en el tiempo.


    Y no puedes cambiar ya nada en ellos.


    ¿Te han quedado espinas?


    ¡No las traigas arrastrando!
    Porque seguirán pinchándote cada día hasta no dejarte vivir.


    Hay espinas que puedes sacudirte echándoselas en las manos de Dios.
    Hay heridas de espinas que puedes curar si sabes perdonar de veras.
    
    Pero hay heridas que no podrás curar con todo el amor de este mundo.
    ¡Pues, olvídate de que existen!


    ¡Quita el cristal de aumento que pones encima de tus desdichas!
    ¡Muévete, grita, llora, respira profundo y trata de ser feliz!


    De cada espina que hemos tenido a lo largo de nuestras vidas hemos podido tener la capacidad de tener experiencia, y luego, más adelante poder tomar mejores decisiones."


     Aprender a vivir a pesar de las espinas...


     Conseguir sacar cada espina, conseguir que cicatrice la herida...


     Olvidar lo que dolió cuando se te clavó en el corazón...


     Aprender a vivir de nuevo...sin espinas que dañen el interior...


     Avanzar a tientas, pero AVANZAR...


     Algún día, cicatrizará y volverán a brillar las estrellas y los colores del viento se mezclaran con el sabor de mis silencios...


     Mari Carmen.


    
    

martes, 18 de enero de 2011

¿CERRAR ETAPAS...?


           CERRAR ETAPAS   (Paulo Coelho)


     "Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.


     Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.


     Cerrando círculos, cerrando puertas, o cerrando capítulos. Llámalo como quieras, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.


     ¿Terminaste tu trabajo?
     ¿Se acabó una relación?
     ¿Ya no vivirás más en esa casa?
     ¿Debes irte de viaje?
     ¿Una amistad se acabó?


     Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "recordando" los porqués en rebobinar la cinta y tratar de entender, por qué sucedió tal o cual hecho.


    El Desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, un amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos abocados, a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante...."


     Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida...Cuando parece que terminó hace ya meses y sigues aferrada a ella porque no dejas ir, no sueltas del todo, no te desprendes del todo...Es quizá porque no puedes cerrar "esa etapa"...o tal vez no quieres cerrarla.


     Dice Paulo Coelho (el texto es más largo) que nada ni nadie nos es imprescindible...Que solo es costumbre, apego y necesidad...Y yo digo, que cuando esa necesidad es vital, no es fácil cerrar, clausurar, limpiar, tirar, oxigenar...y es que "la distancia" puede separar los cuerpos, pero no los corazones...


    Se cerró una etapa, sí, pero quedó una puerta entreabierta...LA DEL CORAZÓN, y en él solo mandan los sentimientos y éstos son más fuertes que el final de esa etapa...Para algunos puede resultar fácil, para otros difícil...y para algunos puede resultar imposible pasar página y volver a empezar.


     El día a día sigue marcando las pautas...Hay que seguir y subir, pero no significa ¡jamás! olvidar...


     Mari Carmen