Hace mucho tiempo, un sacerdote amigo nos dijo a Jose y a mí unas palabras que con el tiempo y por diversos motivos siempre tuvimos presente, sobre todo a la hora de tomar decisiones en nuestras vidas...Fue sobre que "el tren de nuestra vida" solo pasaba una vez y que debíamos subirnos en el momento adecuado y no desaprovechar la oportunidad, si pasaba de largo y no subíamos tal vez no volvería a esa parada y lo perderíamos para siempre... Jose y yo decidimos subirnos al mismo tren...en el momento adecuado.
Empezamos nuestro viaje juntos , durante el viaje fueron subiendo personas que han viajado siempre a nuestro lado, otras fueron bajando porque llegaban a su estación final...Y el recorrido era perfecto porque los dos recibíamos y despedíamos juntos...y era como ir agarrados de la mano para superar esas despedidas que siempre eran dolorosas...El tren de nuestra vida seguía su recorrido, repleto de subidas y bajadas, con sorpresas al pasar por algunos lugares y con tristezas al pasar por otros...
Con algún percance de vez en cuando y algún choque mortal en otros...
Cada parada de nuestro tren hacía que nuestra vida estuviera llena de sueños, de ilusiones, de esperas, de despedidas...y al final nos fuimos dando cuenta que muchas despedidas eran ya sin retorno, pero no pasaba nada, otros iban subiendo y renovábamos el equipaje compartiendo nuestra experiencia y éramos felices porque el hacer el viaje en compañía era lo que hacía posible superar todos los accidentes de ese viaje...
Siempre hemos ido en el mismo tren, jamás nos equivocamos...Juntos nos apeábamos para tomar aliento, juntos bajábamos para coger fuerzas, juntos volvíamos a subir para seguir luchando por todo lo que queríamos...y juntos hubiésemos querido continuar un poco más...
Pero el viaje se acortó...llegó la enfermedad y subió al mismo tren, ya no había más paradas para poder bajar y poder huir...era nuestro destino que nos iba acompañando y nos llevaba hasta el dolor más tremendo, tener esta compañera de viaje fue lo peor de todo el recorrido de nuestras vidas....
Y llegó la última parada, pero solo podía bajar un pasajero, era la parada sin retorno, la que nos llevará a todos con el tiempo...Y el viaje en compañía se terminó, él tuvo que bajar, soltarse de mi mano y volar solo a otro lugar...terminó el recorrido juntos, me quedé con medio equipaje...No puedo bajarme del tren, a veces quisiera, pero mi viaje continua, no es mi parada final...Queda trayecto para seguir, el tren sigue repleto y aunque parezca que ya no vale la pena seguir ese viaje...debes continuar haciéndolo porque no es tu momento, no te puedes bajar...Él se bajó demasiado pronto, y seguro que hubiera querido agarrarse fuerte para que no le hicieran bajar...pero cuando llegó el momento, sonrió....y se alejó....
Algún día llegaremos todos a esa última parada y será entonces cuando comenzaremos a sentir que nos reencontramos con los que se apearon antes...al final del recorrido, todos empezamos de nuevo "otro viaje"...pero ya sin paradas, ni subidas, ni bajadas...SIN DESPEDIDAS...
Mari Carmen.






